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Reseña histórica de la Academia Diplomática y Consular “Carlos Antonio López”

 

Los inicios de la carrera diplomática en el Paraguay

En 1967, a instancias del entonces canciller Raúl Sapena Pastor y de los diplomáticos de la época, en servicio activo, el Poder Ejecutivo sometió a consideración de la Cámara de Representantes un proyecto para reglamentar la actividad diplomática e iniciar la capacitación para una carrera especializada. La iniciativa mereció el dictamen favorable del cuerpo legislativo mencionado. El objetivo era que las representaciones nacionales fueran ejercidas por funcionarios debidamente capacitados que reuniesen las aptitudes y condiciones para posicionar al país en el contexto internacional y tratar de acrecentar el prestigio merecido del Paraguay, pero largamente postergado.

Además, como fundamento del proyecto de ley se incluía el perfeccionamiento como carrera especializada al servicio de las relaciones internacionales, con la creación, a su vez, del Escalafón Diplomático y Consular, consistente en la lista de funcionarios de carrera del Ministerio de Relaciones Exteriores, agrupados en razón de grados, antigüedad y méritos. Entretanto, para el ingreso a la proyectada Academia Diplomática y Consular se requería de ciertos requisitos fundamentales como la nacionalidad, edad mínima, grado académico -cuanto menos de bachiller, profesor normal, egresado del Colegio Militar o su equivalente-, poseer idiomas y otras capacidades para el mejor desenvolvimiento del cargo. La solicitud iba respaldada por un extenso alegato en el que se mencionaba que, en el transcurso del siglo XX, en casi todos los países latinoamericanos se crearon instituciones orientadas a la formación y perfeccionamiento del personal diplomático, siendo el Brasil el primero de ellos, con el Instituto Rio Branco, al que posteriormente le siguieron las instituciones de Chile, Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador y México, todas ellas indispensables, dada la creciente complejidad de las relaciones internacionales.

El dictamen favorable al aludido proyecto de ley se obtuvo tres años más tarde, después de que el Ministerio de Relaciones Exteriores volviera a enviar, esta vez al Congreso Nacional, en julio de 1970, la misma solicitud. Es así que mediante la Ley N.º 219, promulgada el 1 de diciembre de 1970, abrió sus puertas la Academia Diplomática y Consular. El citado decreto, en sus 21 artículos, disponía, a más de su creación, la adscripción de la Academia al Ministerio de Relaciones Exteriores. Los objetivos de la citada ley, a la que podría considerarse antecedente de la Ley del Escalafón Diplomático y Consular, finalmente promulgada en 1999, incluían la integración del personal escalafonado de la siguiente manera:


a. Embajadores
b. Ministros
c. Consejeros, Cónsules Generales de primera clase
d. Primeros Secretarios, Cónsules de Primera clase
e. Segundos Secretarios, Cónsules de Segunda clase
f. Adictos, Vicecónsules


Dentro de cada grado, la precedencia del funcionario se establecía en razón de antigüedad y méritos. Asimismo, se contemplaban los ascensos, las funciones del personal del servicio diplomático, los cargos de las misiones especiales y permanentes, las delegaciones ante congresos o reuniones internacionales, los requisitos para el ingreso, la organización de la institución, etc.

 

Funcionamiento y primera etapa

Dada la necesidad de creación de una academia diplomática, se inició la primera etapa de organización de los cursos correspondientes, con una malla curricular que incorporaba asignaturas teóricas y prácticas para los futuros funcionarios del servicio exterior y para aquellos que ya estaban en el ejercicio de cargos diplomáticos y consulares en el extranjero. Por Decreto-Ley N.º 24450, de 15 de febrero de 1972, bajo la dirección del doctor Sapena Pastor, quien, a su vez, ejercía el cargo de ministro de Relaciones Exteriores, se iniciaron los cursos de la flamante institución, con las siguientes asignaturas: Redacción y Estilo, Criptotécnica, Idioma Guaraní, Síntesis de Derecho Civil, Comercial y Constitucional, Historia Diplomática del Paraguay, Geopolítica y Orientación de la Política Exterior Nacional. Ese mismo año, por Decreto N.º 24.450 del Poder Ejecutivo, se creó la Junta de Calificaciones y Disciplina del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En 1973 se dictaron asignaturas que guardaban relación con los rangos diplomáticos, a saber:


Para el rango de Adicto y Vicecónsul: Práctica en Dactilografía, Práctica Criptográfica, Práctica de Documentos y Archivo, Redacción y Estilo de Notas y Derecho Diplomático y Consular (1.ª Parte).


Para el rango de Segundo Secretario y Cónsules de Segunda Clase: Inglés, Práctica Notarial, Organización del Ministerio de Relaciones Exteriores, Síntesis del Derecho Civil y del Derecho Comercial y Derecho Diplomático (2.ª Parte).


Para el rango de Primer Secretario y Cónsul de Primera Clase: Geografía Política, Legislación Consular y Práctica Consular, Historia Diplomática del Paraguay (1.ª Parte) y Organismos Internacionales.


Para el rango de Consejero y Cónsul General: Redacción y estilos de documentación diplomática, Nociones generales de Derecho Marítimo, Fluvial, Aéreo, Espacial y de Comunicaciones, Síntesis de Finanzas y Derecho Fiscal, Economía Política y Derecho Internacional Público.


Para el rango de Ministro: Francés, Práctica Procesal Internacional, Comercio Internacional, Desarrollo e Integración, Derecho Político y Derecho Constitucional.


Para el rango de Embajador: Derecho Internacional Privado, Política Internacional y Geopolítica y Orientación de la Política Exterior Nacional. A este plan inicial y bajo la dirección del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Embajador Alberto Nogués, se agregaron otras asignaturas. Así, el programa de estudios inicial abarcó dos años: el primero con once materias y el segundo con ocho. Las clases se desarrollaban en diferentes locales, pues aún no se contaba con un local propio que albergarse la considerable cantidad de alumnos de los cursos mencionados.


Además, lastimosamente, estos cursos no eran regulares, por la obligada ausencia de profesores y alumnos, debida a los impostergables viajes al exterior. Con mucha deficiencia y una serie de dificultades se inició, pues, la formación de los primeros profesionales.

Bajo la dirección del profesor doctor Luis Martínez Miltos, se impartieron clases en el Cursillo Preparatorio de Orientación General para los exámenes de ingreso, modalidad que fue desapareciendo, debido a la existencia de otros cursos particulares que se habilitaban con el transcurso de los años. También en esta etapa, la peculiaridad que caracterizó a los estudios de la Institución fue la afluencia masiva de interesados en las conferencias y seminarios dictados por diplomáticos de alto rango, tanto por representantes nacionales como extranjeros.

En 1988, después de varias promociones, se formó el Centro de Egresados, que publicó una revista con interesantes artículos relativos a la carrera diplomática. Cabe destacar que, desde la primera graduación ocurrida en 1979 hasta la promoción de 1999, egresaron 282 alumnos en total. Al Prof. Dr. Martínez Miltos, le sucedió en la dirección de la Academia el doctor Juan Bautista Rivarola Paoli. Por breve tiempo, interinó la dirección la Embajadora Leila Rachid y luego el doctor César Garay, hasta 1999. En aquella época, la Academia Diplomática y Consular abría sus puertas no solo para universitarios, sino también para estudiantes de secundaria.

 

Una Academia itinerante

Inicialmente, las clases se desarrollaron en el Palacio de Gobierno, sede de la Cancillería Nacional hasta 1975. Ocupaba este Ministerio toda la planta alta y parte del ala izquierda de la planta baja (mirando el edificio desde la calle El Paraguayo Independiente). En 1976, el canciller con su secretaria privada y el protocolo siguieron despachando en el Palacio, pero la mayor parte de las dependencias de la Institución se mudó al local que fue la Pinacoteca de la Escuela de Bellas Artes, conocida como el Museo Juan Silvano Godoy, nueva sede de la Cancillería. En el transcurso del año lectivo de 1978, la Academia funcionó, en forma precaria y provisoriamente, en el edificio de la COPACAR (Corporación Paraguaya de Carnes), situado en las calles Presidente Franco y Juan E. O´Leary.
Según la memoria del director de entonces, profesor doctor Antonio Salum Flecha, ingresaron - previo examen oral y escrito- 35 postulantes de ambos sexos, graduados universitarios en las carreras de Derecho y Ciencias Económicas, interesados en los rangos de Segundo y Primer Secretario, Cónsules y Ministros. Para el rango de Adicto y Vicecónsul, ingresaron 26 personas, a más de algunos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Al año siguiente, en 1979, la noble institución graduó a la primera promoción de egresados diplomáticos en el país.

Cabe advertir que, en esta etapa, varias embajadas acreditadas en el Paraguay, entre ellas las de Francia, Inglaterra, Chile y Brasil, otorgaban becas a los alumnos sobresalientes de la Academia; además, se recibieron libros sobre temas vinculados a las relaciones internacionales y a la diplomacia, material con el que se formó una incipiente biblioteca.

En los años siguientes, la Academia se trasladó de un sitio a otro, a fin de dotar de mejores instalaciones y comodidades tanto a los alumnos como a los profesores. Después de ocupar las instalaciones de la COPACAR, se trasladó a un predio ubicado sobre las calles Padre Pucheu entre España y Juan de Salazar. Entre 1981 y 1983, bajo la dirección del Prof. Dr. Martínez Miltos, sucesor del Dr. Salum Flecha, ocupó los pisos 6 y 7 del edificio Mercurio, ubicado sobre la calle Ayolas esquina Benjamín Constant. De allí se mudó a la calle Perú casi Artigas, donde permaneció de 1989 a 1991; más tarde, de 1991 a 1995, funcionó en el local de la EDAN (Escuela de Administración de Negocios), avenida España casi Brasil. Desde 1995 hasta el 2002, funcionó en la calle Mariscal Estigarribia entre República Francesa y Coronel Irrazábal. De allí se volvió al edificio Mercurio (2002-2007), hasta ocupar el local donde hoy funciona, conocido como la casona Gubetich, en Humaitá y 14 de Mayo.

 

La Academia y su sede actual


En el 2005, el Gobierno de la República de China de Taiwán adquirió el local que ocupa la Academia, y lo donó a esta noble institución. La entonces Canciller Nacional Leila Rachid Lichi y el ministro de Relaciones Exteriores del citado país, James C.F. Huang, lo inauguraron en mayo del 2006, aunque recién en el 2007 fueron instaladas las oficinas.

Posteriormente, la Cancillería adquirió los predios que, sobre Humaitá y 14 de Mayo, rodean la casona de la Academia, declarada patrimonio nacional por su bella arquitectura neoclásica de estilo renacentista, característica de principios de siglo XX. Estos tres inmuebles situados en torno a la histórica y bella iglesia de la Encarnación estuvieron en cierta forma vinculados con el derecho, la cultura y la ciencia en la Asunción de 1900 en adelante.

En estos predios recién adquiridos, están en la actualidad las modernas instalaciones que rodean la sede de la Academia, cuyo edificio original será restaurado. En la nueva sede, además, funciona el Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores, así como una grande y moderna biblioteca y la Unidad de Gestión documental.

 

La Academia y sus nuevos paradigmas

A partir de la promulgación de la Ley N.º 1335, de 2 de marzo de 1999, que crea el Escalafón Diplomático y Consular durante la administración del entonces Canciller José Félix Fernández Estigarribia, se inicia una nueva etapa fundamental para la institucionalización de la carrera diplomática. Ello trae aparejado la necesidad de crear nuevos paradigmas y reglamentos para la Academia.

Se perfeccionaron aspectos fundamentales de la estructura institucional, de acuerdo con la Ley Orgánica N.º 1635, del Ministerio de Relaciones Exteriores, quedando la Institución organizada de la siguiente manera:


• Dirección General
• Consejo Académico
• Secretaría
• Coordinación Académica
• Secretaría de Estudio
• Área Administrativa
• Biblioteca


Las actividades académicas que se desarrollan para los funcionarios del Escalafón Diplomático y Consular son las siguientes:


• Curso de Formación (para Terceros Secretarios)
• Curso de Perfeccionamiento (para Segundos y Primeros Secretarios)
• Curso de Actualización (para Consejeros y Ministros)


La citada ley también prevé la realización de cursos especiales dirigidos a funcionarios no escalafonados de la Cancillería, a través de seminarios especializados y conferencias. En el ámbito de su función, la Academia debía desarrollar, además, disciplinas técnicas y administrativas que integrasen los ejes programáticos de la Institución.

La ley en cuestión fue ampliada luego por la Resolución N.º 261/2000 que dispuso algunas reformas estructurales y organizativas. El aludido precepto estipula que la Dirección de la Academia debe estar a cargo de un funcionario con rango de Embajador, que hubiese desempeñado las funciones de tal en el exterior.

En cumplimiento de esta ley, dirigieron la Institución, en forma sucesiva, el Embajador Alfredo Cañete (2000), el Ministro Óscar Llanes Torres (2001-2002), el Embajador Gilberto Caniza Sanchiz (2003 y 2004). Al final de aquel año, interinó la dirección el Ministro Ricardo Caballero Aquino. Entre el 2005 y el 2006, fue director el Embajador Miguel Solano López; entre el 2007 y el 2008, el Embajador Horacio Nogués Zubizarreta; desde el 2008 al 2012, la Embajadora Julia Velilla Laconich. Del 2012 al 2013 interinó la dirección el Ministro Salvador Meden Peláez y desde este año a la fecha la dirige el Embajador Rigoberto Gauto Vielman.

Durante la gestión  de la Embajadora Velilla Laconich se designó a la Institución con el nombre de uno de los más ilustres cancilleres, José Falcón, que prestigió al Paraguay por su sapiencia, firme voluntad y patriotismo antes, durante y después de la guerra contra la Triple Alianza (1865-1870). Fue un excelente organizador de la fuente documental del país, que hizo posible el más memorable triunfo de la diplomacia paraguaya de la posguerra, como lo fue el Laudo arbitral Hayes, en 1878.

Bajo la dirección del Ministro Meden Peláez, se cambió la denominación de la Academia por la de “Carlos Antonio López”, con ocasión de la inauguración de la nueva y actual sede de la casa de estudios, el 28 de febrero de 2013, en homenaje a quien se considera el primer diplomático del país, ya que abrió el Paraguay a las principales potencias del mundo de ese entonces. Igualmente, durante esa gestión, la Biblioteca obtuvo la denominación de “Manuel Gondra”, en reconocimiento al este canciller e intelectual que logró que una doctrina internacional lleve su nombre.

 

El Concurso de Oposición y Méritos

En el 2007, se inició el proceso fundamental para la institucionalización de la carrera diplomática: el llamado nacional a Concurso de Oposición y Méritos, único camino para ingresar al Escalafón Diplomático y Consular. A la convocatoria, que tiene altos requerimientos, concurrieron en esa primera oportunidad 360 postulantes, de los cuales fueron seleccionados los 10 mejores, que ingresaron con el rango de Tercer Secretario, primer peldaño de la carrera, y que perciben la remuneración contemplada para ese rango en el Presupuesto General de Gastos de la Nación. Este concurso ha ganado un merecido prestigio por la seriedad y transparencia de su convocatoria y ejecución, constituyéndose en un paradigma para la administración pública.

Entre el 2009 y el 2010, se llevaron a cabo dos concursos, de cuyos resultados fueron admitidos 10 y 15 postulantes, respectivamente. En noviembre y diciembre del 2011, se realizaron los exámenes de admisión, a los que se presentaron 210 postulantes, de los cuales fueron escogidos los 10 que obtuvieron puntajes más elevados. En el 2012 se presentaron 171 postulantes e ingresaron 14 y en el 2013 intentaron su ingreso 210 postulantes e ingresaron 15.

 

El diseño y aplicación de los cursos actuales de la Academia

En el 2011 se decide introducir en la Academia y en su malla curricular cambios estructurales y transformaciones fundamentales. Durante todo el año lectivo de 2010 se suspendieron las actividades académicas y se convocó a una jornada internacional1 a la que asistieron directores y técnicos de Instituciones y Academias de varios países amigos. Durante todo el 2011 se realizaron 14 Mesas de trabajo sectoriales para diseñar las nuevas modalidades en los cursos de la Academia.

Las actividades implementadas por la Academia se encuadran dentro de lo establecido en el art. 49 de la Ley N.º 1335/99 Del Servicio Diplomático y Consular de la República del Paraguay que reza: “Para asegurar la competencia y eficiencia del servicio, la Academia Diplomática y Consular organizará, con carácter permanente, cursos de formación, perfeccionamiento y actualización de los funcionarios que integran el escalafón”; y el art. 29 de la Ley N.º 1635 Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores establece: “La Academia Diplomáticay Consular tiene a su cargo la organización de los cursos de formación, deperfeccionamiento y actualización de los funcionarios del Servicio Diplomáticoy Consular, así como de cursos, seminarios y conferencias de capacitación, queserán dirigidos al personal del Ministerio y, en casos especiales, por medio deresolución fundada, a personas vinculadas con otros servicios diplomáticos. Lecompete, además, la organización y administración de los servicios bibliográficosy afines, en la Cancillería y en el exterior. Será dirigida por un funcionario quehaya desempeñado las funciones de Embajador de la República en el exterior”.

En estricto cumplimiento de ese mandato y de acuerdo con las importantes reformas curriculares que se están llevando a la práctica, la Academia ofrece actualmente:


El Curso de Formación que se desarrolla en cuatro semestres y está destinado exclusivamente a los funcionarios con rango de Tercer Secretario, que ingresaron por el Concurso de Oposición y Méritos. Una de las innovaciones más importantes y trascendentes se refiere a que los actuales alumnos del Curso de Formación se dedican solo al estudio durante los dos primeros ciclos del primer año. Vale decir que, en dicho lapso, los Terceros Secretarios no desempeñan labor alguna en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Su dedicación académica es plena.


Con esta medida, se ubica a nuestro país en el mismo nivel que las Academias Diplomáticas más exigentes de otros países, cuyos logros han servido de inspiración a la nueva política de esta casa de estudios.


Por otra parte, están las denominadas pasantías dirigidas. Durante el segundo año, en el tercer  ciclo (semestre), los estudiantes realizarán pasantías dirigidas en distintas dependencias de la Cancillería Nacional. Todas ellas tienen una duración de tres a cuatro meses, lo que permite al Tercer Secretario conocer las labores que se desarrollan en las distintas áreas de trabajo e incorporar a sus conocimientos y a su formación un claro panorama del funcionamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Por último, se incluye la implementación de una nueva malla curricular, diseñada con todos los rigores técnicos, académicos y administrativos, la que se constituye en un importante soporte y orientación de la nueva formación, intelectual y profesional de los diplomáticos paraguayos.

El Curso de Perfeccionamiento, dirigido a los Primeros y Segundos Secretarios, cuya duración es de dos semestres, se desarrolla bajo la modalidad de una malla curricular mixta, pues incluye seis asignaturas fijas, a la vez que se desarrollarán seminarios, talleres, conferencias, visitas guiadas, mesas redondas, debates, etc., con la exigencia de la presentación de un trabajo monográfico al final del curso, tal como lo establece la normativa vigente.

El Curso de Actualización dura dos semestres y está destinado a los Ministros y Consejeros, quienes, en su mayoría, ocupan cargos de responsabilidad en la Cancillería Nacional. Se lo desarrolla mediante conferencias y visitas, tertulias y mesas redondas, debates y conversatorios con expositores nacionales del sector público y privado, así como con expositores extranjeros de diversos ámbitos.

Igualmente, nuevo diseño curricular también establece la realización de dos talleres obligatorios: uno sobre metodología de la investigación, apuntando a la elaboración de la tesina; y otro sobre técnicas de expresión oral, a fin de preparar a los funcionarios para la defensa pública del trabajo de investigación. Tanto la presentación de trabajo de investigación como la defensa pública, constituyen requisitos ineludibles para la finalización del referido Curso.

                Por consiguiente, la Academia Diplomática y Consular “Carlos Antonio López”, con más de 40 años de existencia, ha logrado erigirse, paso a paso, en el cenáculo de la formación del «ejército civil», que constituye, sin duda, la diplomacia profesional de cualquier país, y en especial del nuestro, y que representa la vanguardia y guarda de los intereses nacionales en el exterior. Esta casa de estudios ha alcanzado, de esta manera, estándares académicos similares a sus homólogas de la región y garantiza una formación de excelencia a los diplomáticos de carrera del Paraguay.

 

 

Esta reseña fue extraída y elaborada sobre la base del trabajo de investigación “Breve Historia de la Academia Diplomática y Consular “José Falcón”, elaborado por la Embajadora Julia Velilla Laconich, publicado en el N°1 de la Revista Diplomática de la Academia.

 



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