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Discurso del Presidente de la República, Don Mario Abdo Benítez, luego de la ceremonia de juramento ante el Congreso Nacional
Publicado: 08/20/18 10:40:a. m.

Discurso del Presidente de la República, Don Mario Abdo Benítez, luego de la ceremonia de juramento ante el Congreso Nacional

Asunción, 15 de agosto de 2018

Su Excelencia Señor Silvio Ovelar, Presidente del Congreso de la Nación

Su Excelencia Señor Hugo Velazquez, Vicepresidente de la República.

Su Excelencia Señor Raúl Torres Kirmser, Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Su Excelencia Señor Miguel Cuevas, Presidente de la Camara de Diputados.

Señores Miembros del Congreso de la Nación

Excelentísimo Señor Michel Temer, Presidente de la República Federativa del Brasil.

Excelentísima Señora Tsai Ing-Wen, Presidente de la República de China (Taiwán).

Excelentísimo Señor Tabaré Vazquez, Presidente de la República Oriental del Uruguay.

Excelentísimo Señor Mauricio Macri, Presidente de la República Argentina.

Excelentísimo Señor Jimmy Morales, Presidente de la República de Guatemala.

Excelentísimo Señor Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Excelentísimo Señor Ivan Duque Márquez, Presidente de la República de Colombia.

Su excelencia, Señora Olga Alvarado, Vicepresidenta de la República de Honduras.

Su excelencia Señora María Alejandra Vicuña, Vicepresidenta de la República del Ecuador.

Señoras y Señores jefes de Delegación.

Autoridades Nacionales, Civiles, Militares y Eclesiásticas.

Querido Pueblo Paraguayo!

Hoy, en este inicio de un nuevo período presidencial, es la oportunidad en esta inauguración de una nueva etapa, de decidir qué tipo de país queremos, que tipo de Paraguay vamos a construir juntos, qué historia vamos a ser protagonistas de hoy en adelante; un capítulo repetido o el inicio de una real transformación de nuestra República. Una transformación cargada de esperanzas, de ilusiones y de desafíos.Un camino que nos permita decidir si miramos hacia el frente, hacia adelante, hacia el futuro, o nos estancamos en el pasado. Si queremos repetir las divisiones estériles que han imposibilitado los consensos que necesita nuestro país para su desarrollo. Estas eternas peleas estériles, o si queremos inaugurar hoy ese Paraguay que estoy seguro que la mayoría de nuestro pueblo quiere y anhela, que es un Paraguay unido un Paraguay reconciliado, recordando que el perdón sana el alma, y trae la reconciliación y la paz entre hermanos.

Venimos de un proceso que nos ha enseñado mucho, en todo este tiempo pudimos unirnos paraguayos de diferentes pensamientos, corrientes políticas, partidos y orígenes para abrazar el sueño de la libertad. Luchamos desde nuestras tribunas, desde el Congreso, en las playas, en las plazas, en las campiñas, entendiendo que nuestras diferencias deben servir para enriquecer el debate nacional pero no para construir murallas que nos impidan trazar un destino único para la nación paraguaya.

Ese sueño que defendimos hoy se convierte en un compromiso en una responsabilidad, o mejor una corresponsabilidad de todos.

Cada generación tiene una misión histórica. Yo estoy convencido que la nuestra es unir a nuestro país, unirlo en valores, que esa Unidad sea una herramienta para que haya una transformación positiva y definitiva, que venga de nuestras manos juntas la construcción de un nuevo Paraguay.

Una unidad que no significa uniformidad. Convivamos en el debate, es saludable, enriquece, construye. Lo que no construye en un país es pretender la uniformidad de pensamiento o de criterio. Démosle la bienvenida en esta nueva etapa al disenso, porque eso nos va a enriquecer como nación. Abramos las puertas al valor de cada idea, a la diversidad de pensamiento de cada ciudadano, y encontremos los puntos que nos unen y avancemos.

Aceptemos que muchas veces la mejor idea quizás no sea la nuestra, pero es la que la mayoría decidió y aceptó, y eso es vivir en democracia, donde cada uno defienda su posición, con respeto, pero que también asuma su responsabilidad.

Yo les invito a construir desde el disenso. En una democracia madura donde las instituciones sean fuertes, con poderes autónomos, independientes, sin intromisiones y una justicia valiente. La paz es el resultado de la justicia.

La impunidad es el cáncer a vencer o ¿Cuánto tiempo más nuestro pueblo va aguantar una justicia implacable y rígida como el acero para los ciudadanos más humildes, y complaciente y cómplice para aquellos que tienen influencia en nuestro país?

¿O vamos a seguir siendo miopes donde desde el poder se trata de construir una justicia amiga, un juez amigo; repetir esa receta que ya fracasó en el Paraguay?

Yo me comprometo a construir los consensos necesarios para construir una justicia verdaderamente independiente. Yo no quiero un juez amigo; un juez amigo hoy del poder va ser amigo del poder de mañana y nunca va ser amigo de la justicia.

Vamos a construir una justicia independiente y valiente para que se acabe la impunidad en la República del Paraguay.

El ciudadano paraguayo despertó, y sus voces retumban en nuestras calles.Y piden que hagamos frente a esos flagelos, a la corrupción, a la impunidad, y nuestra obligación es escuchar esas voces y no ser indiferentes a los reclamos justos de nuestra gente. Es nuestra oportunidad de transformar esa indignación en esperanza y que abracemos con la fuerza de la esperanza, que es lo que hoy nos hizo estar aquí, en esta tribuna parado, hablándole al pueblo paraguayo.

Prometimos un Paraguay de la Gente. Ese fue nuestro slogan de campaña.

Un Paraguay donde el ciudadano sea es el principal motor de su transformación, una transformación cargada de amor, sin rencores, sin odios, con amor a nuestra Patria, a nuestro prójimo y amor a nuestras ideas. Un Paraguay más incluyente. Un Paraguay donde se reconcilien la política, las instituciones, la gestión de gobierno con el pueblo. Tenemos la oportunidad y la obligación de recuperar esa confianza de la gente. De ese Paraguay de la Gente y de su gobierno. Este gobierno, tres poderes del Estado.

Invito a que nunca dejemos oír esos reclamos justos de un Paraguay que espera mucho de su clase política. Que le podamos darle oportunidad y que venzan el escepticismo.

Todos estamos ansiosos de vivir en un mejor Paraguay mejor, en un Paraguay más justo, más solidario. Y yo siento que hay una ciudadanía dispuesta a ser parte de esta historia.

Nuestra gente ya marcó la ruta, nos muestra diariamente el camino, el camino del trabajo tesonero, honesto, la solidaridad y gratitud, el reconocimiento a este hermoso país, con nuestra hermosa gente, un país lleno de oportunidades.

Fuimos electos para servir, para hacer un gobierno eficiente, con rostro humano.

He conversado con mi equipo de trabajo, confío plenamente que estarán a la altura de la demanda de la ciudadanía, de trabajar con honestidad, y hoy quiero decirles a ustedes lo que le dije en privado a ellos: Yo no seré juez de nadie, pero si en mi gobierno alguien tiene inconducta, seré el primero en colaborar con la justicia. No seré un presidente complaciente con esas inconductas. Solidaridad y apoyo para el trabajo siempre encontrarán en mí. Yo prefiero los aplausos de salida, y no los aplausos de entrada.

Llegó la oportunidad de demostrar a nuestra gente de que se pueden hacer bien las cosas. El Paraguay va a seguir creciendo, pero necesitamos un crecimiento económico más inclusivo, sacarle a nuestra gente de la pobreza, de la pobreza extrema, disminuir el desempleo, una movilidad social ascendente, y solamente con la cultura del trabajo vamos a construir ese camino.

A la pobreza la vamos a derrotar con trabajo. Y este crecimiento debe traducirse en oportunidades para que nuestro pueblo progrese y prospere. Sin caer en populismos, retóricas vacías, ni proyectos demagógicos, sino con esfuerzo y trabajo vamos a sacar adelante el Paraguay.

Nuestro gobierno consolidará los programas de protección social existentes, y articulará los esfuerzos de las distintas instituciones, de modo que más paraguayos puedan salir de esa obligación moral que tenemos quienes vamos a conducir los destinos del país, que salgan de la pobreza y tengan una vida digna.

Buscaremos generar políticas tributarias que nos permitan recaudar más, ampliando la base de contribuyentes, disminuyendo la inequidad en el pago de los impuestos, profundizando la formalización de nuestra economía.

¿Cuánto dinero deja de recibir el Paraguay por el flagelo del contrabando y de la evasión? Cada vez que alguien escoge el camino de la informalidad, el Estado deja de percibir los recursos para atender las necesidades de cualquier niño que puede llegar a la sala de emergencia de un hospital público.

Trabajaremos en una agenda digital utilizando la tecnología como herramienta, para mejorar nuestro sistema de control y para transparentar la burocracia y promover la eficiencia. Ese va ser uno de nuestros legados.

Y a los empresarios les invito a que se involucren, que con su capacidad creativa e innovadora inviertan más en nuestro país, fortaleciendo las micro, pequeñas y medianas empresas. Construyamos entre todos un clima de negocios favorable para los actores de la economía y que el Paraguay sea más atractivo como plataforma de inversión y aliados estratégicos del capital nacional y del capital extranjero.

La Educación será uno de nuestros grandes ejes. Si no tomamos conciencia de la urgencia del desafío de la educación en Paraguay, estaremos hipotecando el porvenir de la Patria. Nos enfocaremos en una política educativa llena de valores.

Los maestros serán mis mejores compañeros, ellos son los agentes de cambio, desde su comunidad educativa hacia todo el país.Impulsaremos la capacitación constante, a fin de potenciar al máximo sus habilidades, dotándolos de herramientas prácticas, eficaces, a fin de ajustarnos a las nuevas exigencias y lograr una educación más integral.

Nuestra misión no va concluir simplemente cuando el estudiante se gradúe, nos vamos a ocupar de que cada alumno tenga la formación y capacitación necesaria con orientación profesional que le permita acceder a un empleo digno. El trabajo dignifica y aleja a los jóvenes de las calles, de los robos, de las drogas, fortalece su autoestima y los incluye en el proceso del desarrollo nacional.

Nuestros jóvenes tienen una energía extraordinaria para ayudar a transformar el Paraguay. Solo necesitan oportunidades. El 60 por ciento de la población es menor de 30 años, sin embargo aproximadamente 4 de 10 terminan el ciclo básico, y 1 de 100, aproximadamente, logra terminar la universidad.

Si no transformamos esa realidad no vamos a transformar el Paraguay. Este capital humano necesita de nuestra inversión para activar su potencial. Para ello promoveremos acciones que permitan la incorporación de niños y jóvenes al sistema educativo, que disminuya la deserción escolar, vamos a educarlos como sujetos libres, capaces de definir su futuro con independencia, con creatividad y dignidad.

Hagamos y les invito que la educación sea una Causa Nacional desde el 16 de agosto en el Paraguay.

En materia de salud, iniciaremos la Reforma que nos permita avanzar hacía un Sistema Único de Salud con acceso y cobertura universal. Enfocarnos en una medicina preventiva, cerca del ciudadano. Qué ir a un Hospital en Paraguay no se convierta en un drama mayor que la propia enfermedad.

Tengan por seguro que en estos cinco años no olvidaremos lo más importante, cuidar y unir a las familias paraguayas, a la familia promoviendo valores y principios. Es en el seno familiar donde se forja la verdadera identidad de la Patria.

Será una prioridad el impulso de políticas para que las mujeres, generando condiciones de empoderamiento y equidad e impulsando su participación activa en todas las áreas de la vida social, sean protagonistas del futuro de la Nación.

Necesitamos transformar la realidad de nuestros adultos mayores. Seremos celosos en impulsar en el más corto tiempo, programas de atención a la tercera edad que lleguen efectivamente a ellos. Un Pueblo que no respeta y olvida a sus mayores, es una Nación que olvida sus raíces, pierde su misma esencia, y su misma humanidad.

Los pueblos indígenas, nuestros hermanos, ocuparán un lugar especial, a varios de ellos les veo aquí. Ocuparán el lugar que les corresponde. Es hora que el Estado asegure mejores condiciones de vida para que ellos, los habitantes ancestrales en estas tierras, sientan que tienen un gobierno que los atiende, que los respete y que los valore.

Vamos a ocuparnos de nuestros pequeños productores, los campesinos, tenemos el desafío de darles todo el apoyo y la asistencia técnica necesaria para que puedan ser productivos.

Nuestros recursos naturales deben ser protegidos y gestionados responsablemente. Superaremos los problemas que originan la deforestación y trabajaremos en la reforestación, como una herramienta de desarrollo rentable y sustentable.

Los emprendimientos energéticos binacionales deben llevarse a cabo respetando siempre nuestros derechos soberanos, generando beneficios justos para todos. La soberanía energética debe tener una visión estratégica. Su uso debe desarrollar nuestra economía, fortalecer el mercado interno y el avance hacía una sociedad industrializada y productiva.

No queremos nada que no sea nuestro, pero lo que es nuestro lo vamos a defender.

Queremos agradecer la honrosa presencia de Jefes de Estado, Jefes de Gobierno, de las delegaciones diplomáticas a todos los invitados que han acudido a esta ceremonia.

Reciban ustedes nuestra hospitalidad, agradecimiento y nuestro compromiso para la integración de nuestros países.

Paraguay será un protagonista activo en la construcción de una verdadera integración regional. Vamos a promover la complementariedad de nuestras economías, fortalecer la conectividad para mejorar así nuestra competitividad. La integración de nuestros pueblos es el camino.

Ya no hay fronteras para los procesos de integración. Debemos construirla con respeto a las autonomías de cada país, pero basada en los intereses comunes. Seamos conscientes que los procesos de integración no han avanzado cuando se ha priorizado la ideología, ese es el ejemplo que está atravesando hoy en UNASUR. Debemos convocarnos al diálogo sincero.

Y si no hay fronteras para la integración, tampoco debe haber fronteras para ser solidarios con los pueblos que sufren violaciones graves y sistemáticas a sus derechos humanos.

Expresamos nuestra solidaridad con el Pueblo de Venezuela y de Nicaragua. Nuestras voces libertarias no callarán. Paraguay no va a mantenerse indiferente ante el sufrimiento de pueblos hermanos. Es hora de dejar de lado la hipocresía y levantar la voz ante las injusticias.

Nuestros pueblos merecen vivir en paz, no queremos más violencia de ninguna forma.

La inseguridad, el tráfico de drogas, el crimen organizado transnacional, siguen siendo flagelos en nuestro país y en la región. Lo que mejor se ha globalizado en el mundo es el crimen organizado.

Vamos a trabajar incansablemente con los países aliados para combatir con firmeza el crimen en todas sus formas. No es aceptable que nuestras fronteras sigan siendo espacio para el florecimiento de organizaciones criminales. Este Presidente no les va a dar tregua. Solamente tenemos un compromiso con nuestro pueblo. No descansaremos hasta que los secuestrados vuelvan a sus casas con sus familias.

Estuve hace poco visitándola a Doña Obdulia, que está ahí, grata sorpresa, la madre de Edelio, uno de los secuestrados por el EPP. En nombre de ella y del sufrimiento de las familias víctimas de estos actos terroristas,nuestro compromiso es de no renunciar jamás a la obligación de trabajar para dar seguridad a todos los habitantes del Paraguay.

Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional estarán al servicio de la gente, vamos fortalecerlas institucionalmente y mejorar su capacidad operativa con respeto y profesionalismo. Yo sé el orgullo que se siente al portar el uniforme, por eso estoy seguro de que nuestras fuerzas públicas servirán a la patria con honor.

Quiero finalmente agradecer, al pueblo paraguayo que nos ha acompañado en este difícil trayecto, donde nunca hemos elegido los atajos. La política es una lucha constante entre las conveniencias y las convicciones. Y no hay triunfo que valga la pena bajo la tumba de los principios. Este pueblo paraguayo ha roto paradigmas en este proceso electoral.

No ganó quien tenía más dinero ni más estructura. Ganó quien siempre tuvo fe en el futuro del Paraguay.

Quiero agradecerle de todo corazón a la dirigencia de mi Partido, al gran Partido Colorado. También a los que me han acompañado a lo largo de esta trayectoria política con quienes hemos crecido juntos. Agradezco, además, a los que desde posiciones políticas diferentes y proyectos distintos, me han ayudado a entender que no estamos solos en la pasión por alcanzar el progreso y bienestar de nuestro pueblo.

Agradecerle a mi familia, a mi señora esposa, a mi madre y a mis hijos, el recuerdo de mi padre que desde joven me enseñó a transitar en la política.

Sé que esto ha significado muchos sacrificios pero la recompensa de trabajar por el engrandecimiento del país vale la pena.

No esperamos que nadie reconozca tal vez todo el esfuerzo que estamos dispuestos a hacer por la Nación rápidamente. Lo único que esperamos y que queremos es la conciencia tranquila, y el tiempo y a la historia como juezas supremas de nuestros actos.

Y dije, y suena esto como una mención protocolar, pero yo lo dije porque sentí. Dije durante las elecciones, que nuestro Jefe de Campaña fue Dios Todopoderoso. Cuando las cosas estaban mal, estaban más difíciles,su mano se mostraba devolviéndonos la esperanza la fe y el coraje.

Hoy ya no estamos en campaña, pero seguimos teniendo al mismo Jefe: a Dios.A El, a mi familia y a mi pueblo le debo. No respondo a otro interés que no sea trabajar sin descanso por nuestro país.

Hoy he jurado ante ustedes, ante la Patria, que al final de mi mandato seré como dice la Constitución, Senador Vitalicio de la República del Paraguay, para que con el ejemplo mostrar que nadie puede estar por encima de la República. Nadie puede estar por encima de la Constitución y de nuestras leyes, que nadie puede ser más fuerte que el Paraguay.

Muchas Gracias a todos y que Dios bendiga al Paraguay.



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