El ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez, compareció ante las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Relaciones Exteriores de la Cámara de Senadores, donde brindó un informe detallado sobre los acuerdos SOFA y Mercosur–Unión Europea.
Durante su exposición, el canciller explicó los alcances del acuerdo sobre el estatus de fuerzas (SOFA), suscrito el 15 de diciembre pasado entre Paraguay y Estados Unidos, cuyo objetivo es establecer un marco jurídico claro para la cooperación en materia de defensa y seguridad.
Indicó que este instrumento regula la presencia temporal de personal militar y civil estadounidense en territorio nacional, para el desarrollo de actividades previamente acordadas, tales como entrenamiento, ejercicios conjuntos y asistencia humanitaria.
Asimismo, aclaró que el acuerdo no autoriza la instalación de bases militares permanentes, no implica cesión de territorio, no elimina la responsabilidad penal ni vulnera la soberanía nacional.
En ese sentido, sostuvo que el acuerdo se enmarca plenamente en la Constitución Nacional. Señaló que el artículo 9 establece como deber del Estado garantizar la seguridad de las personas, mientras que los artículos 173 y 175 determinan las instituciones responsables de la seguridad interna y externa del país. Enfatizó que fortalecer la cooperación internacional en materia de defensa no constituye una opción discrecional, sino una herramienta legítima para cumplir un mandato constitucional.
Acuerdo Mercosur–Unión Europea
En otro momento de su intervención, el canciller se refirió al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado en enero de este año, cuyo propósito es la conformación de una zona de libre comercio que abarcará a más de 800 millones de habitantes, constituyéndose en el acuerdo transnacional más importante a nivel mundial.
Destacó que este entendimiento representa cerca del 25 % del comercio global y se basa en una fuerte complementariedad entre ambas regiones, posicionando al Mercosur como un espacio propicio para la atracción de inversiones y la transferencia de tecnología desde Europa hacia Sudamérica.
El acuerdo prevé que, en un plazo de 10 años, la Unión Europea reduzca el 95 % de los aranceles aplicables a los productos del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano hará lo propio con el 90 % de los productos europeos en un período de 15 años.
En cuanto a los beneficios específicos para Paraguay, el ministro explicó que el país había perdido el Sistema General de Preferencias otorgado anteriormente por la Unión Europea, lo que afectó su competitividad y acceso a ese mercado.
En ese contexto, señaló que el acuerdo permitirá recuperar un trato especial y diferenciado, con cuotas sin precedentes para productos como la carne porcina, los biocombustibles y las autopartes, además de beneficios específicos para las micro y pequeñas empresas.
Finalmente, subrayó que se trata de un acuerdo de nueva generación que no solo fortalece la relación entre el Mercosur y Europa, sino que también impulsa la modernización normativa y el desarrollo económico de los países miembros mediante la implementación de leyes acordes a los estándares internacionales.
Asunción, 3 de marzo de 2026