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Mensaje del Ministro de Relaciones Exteriores, Embajador Eladio Loizaga, con motivo de la recepción al Cuerpo Diplomático acreditado ante nuestro país

Asunción, 13 de diciembre de 2016

No puedo dejar de iniciar estas palabras sin antes agradecer las muy generosas, alentadoras y emotivas expresiones, del señor Nuncio Apostólico que sabemos, viene con una gran sinceridad y cargada quizás de un extremo aprecio hacia el Canciller y hacia los miembros de esta Cancillería, y quisiera transmitir a través suyo señor Nuncio, a todos los miembros del Cuerpo Diplomático y Consular, en nombre de mis compañeros del Ministerio de Relaciones Exteriores, nuestro más sincero y profundo agradecimiento.

Para los paraguayos la Navidad tiene una significación muy especial. Nuestro espíritu cristiano se inflama de Fe y de esperanza porque confiamos que este tiempo de meditación nos reconciliará con los ideales y valores que ennoblecen la vida humana y la fraterna relación entre los pueblos del mundo.

Permítanme reiterarles el cordial saludo del Señor Presidente de la República, don Horacio Cartes, quien reafirmara esta mañana la voluntad de su Gobierno de mantener, estrechar y profundizar los cordiales vínculos que nos unen con los Estados y países que ustedes representan. El Paraguay, con su política exterior de apertura y de inserción en el mundo, tiene la plena convicción de que debemos fortalecer la convivencia, la paz, la seguridad y la solidaridad entre todas las naciones.

Miremos con optimismo el futuro. Y trabajemos todos juntos por un orden internacional más justo, más ecuánime y con una prosperidad en crecimiento a escala universal.

Esa ha sido nuestra intención de formar parte constitutivamente de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y su Centro de Desarrollo. Al apoyo explícito que hemos recibido de diferentes Gobiernos y países, con las consideraciones tan ponderables sobre nuestro crecimiento económico, políticas sociales y culturales, ratificamos nuestra posición de avanzar hacia un mundo amigable, predecible por su apego al Derecho Internacional, y efectivamente fraterno en la lucha por erradicar los problemas que afligen a la Humanidad.

Nuestra activa presencia, tanto en los países con los que tenemos las más cordiales relaciones bilaterales, así como también en el plano multilateral, se caracteriza hoy por una singular faceta de logros positivos y recíprocos. Logros conseguidos porque los acercamientos, intercambios y cooperaciones los impulsamos en un marco de seriedad, mutuo respeto y entendimiento siempre adecuado a los principios de soberanía y autodeterminación.

Excelencias

Es probable que en el registro de nuestra historia diplomática asistamos hoy a la mayor cumbre de una política pluralista, signada por la correspondencia a los intereses generales de la República del Paraguay, y por la cultura de tolerancia también coincidente con nuestra visión de un mundo multipolar, pluriétnico y pluricultural.

Sobre todo, porque la racionalidad nos conmina a la búsqueda de un equilibrio mundial, capaz de asegurar la "paz perpetua" pretendida por la Ilustración, y, al mismo tiempo, para que "por fin el amor con rostro verdaderamente humano sonría sobre la Tierra", tal como nos propone lúcidamente el Papa Francisco.

Sin duda, en una oportunidad como esta, no podemos dejar de mencionar el compromiso que los distintos Gobiernos y Estados tenemos de seguir contribuyendo en la promoción de los valores universales del hombre --como los derechos humanos--, así como para re-significar la validez del diálogo, siempre civilizado y respetuoso, en pro de la solución pacífica de los conflictos, nacionales e internacionales; y, del mismo modo, para consolidar las instituciones democráticas.

A medida que atesoramos mayores experiencias en esta compleja disciplina que es la diplomacia, surge tan espontáneamente en nuestro corazón el profundo agradecimiento a quienes desde esta Cancillería, y desde nuestras misiones en el exterior, se distinguen por su eficiencia, conocimiento y honorabilidad. Todo ello, al servicio de los genuinos intereses de la patria y de la fructífera convivencia entre las naciones.

Testimonio, asimismo, a los señores jefes de misión, el reconocimiento del Gobierno del Paraguay por la encomiable gestión que vienen realizando en el cumplimiento de sus delicadas funciones, las que contribuyen a fortalecer los lazos de amistad y de cooperación entre nuestros respectivos países. Y les encarezco transmitir los votos del Señor Presidente Horacio Cartes, y del mío propio, por la permanente prosperidad y bienestar de sus apreciados pueblos.

Estimados amigos

A escasos días de la Navidad, les extiendo a todos la mano amiga en señal de mis entrañables deseos de felicidad, en compañía de sus queridas familias. Y les renuevo nuestro compromiso de que en el 2017 nos encontrarán unidos en la infatigable y grandiosa tarea de consolidar la paz, la concordia y el porvenir de la Humanidad.

Ciertamente la historia no es lineal, pero nos demuestra que jamás se detiene en su evolución por dignificar la vida humana. Con esa certeza, les invito aunar nuestras voces diciendo ¡Salud!

¡Salud por nosotros, por la patria y el mundo!